Estudiar instrumento musical

¿CUÁNDO COMENZAR A ESTUDIAR UN INSTRUMENTO?

A pesar de que el bebé sale del cuerpo materno, tardará años en separarse psicológicamente de él, ya que necesita el apoyo de su mamá para formarse como persona. Hasta el día que empieza a decir “yo” y “mi” que suele ser hacia los 3 años, en esa época su identidad se va moldeando poco a poco. De los 3 a los 6 años se consolida. El bebé al nacer es vulnerable y dependiente, pero es una persona y su misión es formarse. Es el momento en el que aprende sin cesar y es el momento en el que debemos mostrarle un entorno cariñoso, tranquilo y lleno de respeto. Es el momento de empezar a descubrir la música, experimentar con ella y divertirse. La música le va a ayudar a desarrollarse mejor, va a activar su cerebro y por tanto desarrolla su inteligencia. En esta primera etapa de la infancia el bebé organiza el movimiento, las percepciones, las sensaciones y el lenguaje, por lo que es el momento idóneo para comenzar a estudiar música, pues no deja de ser una forma de lenguaje.

De los 0 a los 3 años es el periodo de construcción psíquica, por lo tanto, es la etapa más importante para el correcto desarrollo del niño. Es el periodo en el que las conexiones neuronales se forman gracias a toda la información que el bebé recibe del mundo exterior. Los 14 meses es el momento idóneo para empezar con un instrumento. El lenguaje y por lo tanto la música debemos introducirla a estas edades porque es cuando ocurre el fenómeno de la mielización de las células cerebrales, es decir, ciertas fibras nerviosas se recubren de una sustancia llamada mielina, que está formada por lípidos y proteínas. Por tanto toda la información que introduzcamos en la neurona antes de sellarse definitivamente por la mielina, se quedará para siempre, después deberemos recordar, claro está y trabajar con el bebé, ya que aunque quede la información, tocar un instrumento también implica desarrollar la memoria muscular, por lo que tendrá que ser un hábito constante para obtener resultados.
Este trabajo de conexiones cerebrales pone las bases de la construcción de la inteligencia. Por lo que es muy importante alimentar la mente y estimular una colaboración entre los dos hemisferios cerebrales. Comenzar a estudiar violín a esta edad, va a potenciar su psicomotricidad, a estimular sus dos hemisferios sin invadir su espacialidad, es decir, el niño zurdo seguirá siendo zurdo y el diestro, seguirá siendo diestro, pero es cierto que potenciará aquella mano menos diestra.
El hemisferio izquierdo se ocupa del lenguaje, de la escritura, de los movimientos precisos, de las matemáticas, la lógica y el análisis, de los gestos y la memoria verbal, aspectos lógicos gramaticales del lenguaje, organización de la sintaxis, discriminación fonética, atención focalizada, control del tiempo, planificación, ejecución y toma de decisiones y memoria a largo plazo. Los test de inteligencia miden sobre todo la actividad de este hemisferio. Muchas de las actividades atribuidas al consciente le son propias. Gobierna principalmente la parte derecha del cuerpo.
El hemisferio derecho se ocupa de las expresiones de la cara, del movimiento del cuerpo, de la intuición, de los músculos, de la interpretación de las imágenes, del dibujo y el canto. Tiene la cualidad de reconocer y recordar de caras, voces y melodías. El cerebro derecho piensa y recuerda en imágenes. Diversos estudios han demostrado que las personas en las que su hemisferio dominante es el derecho estudian, piensan, recuerdan y aprenden en imágenes, como si se tratara de una película sin sonido. Estas personas son muy creativas y tienen muy desarrollada la imaginación.
Por lo tanto aprender a tocar un instrumento activa ambos hemisferios cerebrales y en consecuencia formamos personas más inteligentes.


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