Refuerzos trampa

LO QUE UN BUEN MAESTRO DE MÚSICA DEBE TENER PARA NUESTRO HIJO.

El cerebro emocional está presente en todas las acciones de nuestra vida cotidiana. Al niño músico, se le plantean una serie de alternativas diferentes al niño que no estudia música. Por eso hay que saber cómo tratar su cerebro emocional, ya que con cada una de esas alternativas que se le presentan, el cerebro emocional le hace saber cómo se siente.

El cerebro emocional ejerce una gran influencia, en ocasiones muy poderosa sobre el cerebro racional. De hecho la mayoría de las decisiones que tomamos en nuestra vida son decisiones llevadas a cabo con nuestro cerebro emocional, y un porcentaje bastante pequeño, con nuestro cerebro racional.
Esa inteligencia emocional nos ayuda a lograr nuestras metas y sentirnos bien. Tras años de investigación sabemos que las personas con mayor inteligencia emocional son las más felices y las que toman decisiones más acertadas.
El niño músico necesita que, nosotros cómo padres y educadores hagamos más hincapié en desarrollar su faceta emocional. Ya que el cerebro intelectual se construye sobre el cerebro emocional.
Dependiendo de cómo seamos con nuestro pequeño, en un futuro verá el mundo de una o de otra forma. Si somos unos padres y educadores cariñosos, sentirá el mundo y la música como un lugar dónde le guste estar y se sienta seguro, disfrutando de la música y de su instrumento. En cambio, si alguno de los educadores o padres es muy duro o exigente (de ahí la importancia de elegir un maestro cariñoso y con altas dosis de empatía), el niño cuando sea adulto sentirá que tiene poco valor y le cuesta sentirse safisfecho, incluso siente que no es importante. Hablo desde mi experiencia, tanto cómo profesora, cómo alumna. Yo no tuve la suerte de tener unos maestros cariñosos y buenos pedagogos en el conservatorio. Debían ser buenos músicos, porque trabajaban allí, pero el afamado psicólogo Daniel Goleman dice:
“ Si tus habilidades emocionales no están desarrolladas,
si no eres consciente de ti mismo,
sino eres capaz de manejar tus emociones estresantes,
si careces de empatía y afectividad en tus relaciones,
no importa lo inteligente que seas,
no vas a llegar muy lejos”.
Efectívamente, ninguno de los profesores de violín o composición que tuve de esas características han llegado lejos. Quizá éste sea el punto dónde algún lector haga un alto en la lectura para visitar mi curriculum y ver si conoce alguno de mis profesores. Pues bien, os diré que a excepción de Arantxa Pérez de Anuzita, con la que estuve el último año de violín, en el conservatorio, ningún otro consideró mis sentimientos, deseos, metas e incluso talento.Pero os podéis imaginar que un año en la vida de un músico, no es gran cosa para su cerebro emocional.
Hace años saqué todos mis títulos y diplomas que tenía en el trastero del garaje y los colgué en la nueva escuela. Hasta entonces habían dormitado junto a un montón de trastos. Y los colgué, no para que los alumnos y padres vean todo lo que he estudiado, sino para recordarme a mi misma que de cinco días que iba al conservatorio, cuatro salía llorando y uno me decía a mi misma, “venga, tú puedes”. Y no quiero que ninguno de mis alumnos pase por eso. La música cómo la vida están hechas para ser felices. Nadie tiene derecho a hacer lo contrario.
De ahí que la premisa de nuestra O.Fundación sea:
“ Crear buenas personas, para crear grandes artistas”.
Potenciar la autoestima en nuestro pequeño músico es imprescindible. Padres y educadores debemos ser muy conscientes de los riesgos que conlleva no ayudar al pequeño a sentirse bien consigo mismo y con lo que va consiguiendo por mérito propio, por mínimo que sea. No todos vamos pedaleando en esta vida a la misma velocidad, y nadie tiene derecho a hacerte de menos, porque seas más lento, pero eso si, hay que pedalear, con todas tus ganas.
Crear un vínculo o apego con los padres y educadores, no sólo es importante sino extremadamente necesario. Os invito a leer sobre los estudios que hizo sobre el apego, el psicólogo estadounidense Harry Harlow, es realmente sorprendente, doloroso si entramos en los aspectos éticos, pero enternecedor y muy valioso. Su lectura os dará una idea de la importancia del apego.
En éste enlace podréis haceros una idea de los estudios de Harry Harlow.Al ser un blog, la lectura es más fluída y llevadera, que un ensayo científico:
Podría resumir, que la sensación de seguridad que tiene el niño, al estar en los brazos de su papá, mamá o educador, es la base sobre la que se asienta todo su desarrollo emocional. A partir de ahí podemos trabajar el desarrollo emocional en el niño músico.
Por desgracia, al día de hoy todavía conozco casos, en los que padres y maestros utilizan una corriente muy extendida en la época de nuestros abuelos. Corriente que dicta la responsabilidad que tenían los padres, de fortalecer la personalidad de sus hijos. Disciplina, mano dura y poco cariño, era la receta para fortalecer el carácter. Mucho cuidado con esos padres y esos profesores, aún dan clases. En una ocasión uno de los violinistas de la Orquesta de Jóvenes Fundación Helena Colina, me hacía partícipe de su malestar con un profesor de violín del conservatorio de Alicante (hoy en día sigue dando clase). Me contaba este chico que cada vez que se equivocaba o desafinaba, le obligaba a estar una hora con los brazos en alto, sujetando el violín y el arco. No conozco nada más antipedagógico.


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